Lidiar con los problemas en los procesos de coaching

¿Problemas en los procesos de coaching? Cuando llevas mucho tiempo en el negocio del cambio, antes o después te topas con lo que los profesionales del sector denominamos situaciones bloqueantes. Estas situaciones pueden ser muy variadas. Desde comportamientos de rabia y frustración hasta comentarios inapropiados. Es importante tener una estrategia para lidiar con este tipo de clientes y de situaciones. A continuación comento algunas opciones.

Problemas en los procesos de coaching

1. Debes estar comprometido con los procesos de tus clientes, pero no debes pasarte de la raya. Es importante que estés ahí junto a tus clientes y desear tanto como ellos que consigan sus resultados, pero no puedes implicar todos tus esfuerzos en un único proceso, puedes acabar quedando. Recuerda que tienes más clientes y que la responsabilidad del proceso es del cliente. Además, debes vigilar porque cuando te implicas demasiado puede que haya otros elementos en juego, como por ejemplo una implicación personal afectiva mayor de lo deseable.

2. Presta atención a las señales. Hay señales que nos avisan de posibles problemas mucho antes de que sucedan. Está claro que esto resulta más fácil de ver cuando tienes ya cierta experiencia. Signos como que tus sesiones con ese cliente se van alargando continuamente, demandas del cliente que terminas siempre satisfaciendo, cambios continuos en las citas, etc.

3. La mejor alarma es cuando notas que consume toda tu energía. Si tienes un cliente que notas que te está quitando la energía, que cuando acabas la sesión te quedas como vacío y agotado, aunque el cliente no lo haga intencionadamente, deberás plantearte si te merece la pena seguir con el proceso o no. Es mejor que le recomiendes a otro profesional de modo que pueda seguir su proceso con todas las garantías. El ganará y tu también lo harás.

4. Di lo que tienes que decir. La asertividad es una habilidad necesaria en tu trabajo. Asegúrate que dices lo que tienes que decir de forma directa evitando ser vago o hacerlo de modo indirecto. Confirma que te entienden y que has establecido con claridad las reglas del proceso de modo que cuando se infrinjan puedas recordarlas. Además, si sientes que tienes un cliente al que realmente no le estás ya ayudando, habla y díselo claramente. No dejes que la cosa continue porque eso no va a ayudar a tu cliente y, a medio y largo plazo, tampoco a ti ni a tu negocio.

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