Deja de contarte historias: la envidia

La envidia o «historias que nos contamos«.

¿Qué historias estás contando hoy a los demás y a ti mismo? Tus palabras, así como tus acciones, son todas parte de tu historia. Las cosas que haces y las cosas que NO haces también forman parte de esa historia. Todo es parte de tu historia… y las historias pueden ir a nuestro favor o en nuestra contra.

Puedes pensar o decir sobre ti mismo que eres una persona que siempre ayuda a los demás. Puedes decirte que no te dedicas a competir con ellos y que procuras ayudar, que no ves el éxito de los que te rodean como un asunto en el que ellos ganan y tu pierdes. Pero cuando la situación llega, ¿realmente es eso lo que pasa? ¿Te alegras de verdad cuando a un compañero de trabajo le ascienden o le felicitas por educación y luego te sientes amenazado o te preguntas en dónde está el truco?

Puedes contarte historias de que eres una persona que siempre está presente en la conversación cuando otra persona te habla. Pero cuando un amigo te está hablando, ¿dónde está tu teléfono? ¿y tu mente? ¿está aquí, escuchando de verdad? Físicamente estás aquí, pero… ¿y el resto de ti? ¿dónde está?

No digo todo esto para que nos sintamos mal. Tampoco quiero sugerir que estas contradicciones entre lo que decimos o pensamos de nosotros mismos y la realidad sea siempre así todo el tiempo.

Hay una frase que ilustra muy bien lo que pienso sobre este tema:

«Tienes envidia de las cosas que hace la gente cuando se trata de cosas que sabes que puedes hacer tú mismo.”

Siento no recordar a quién se la escuché o en dónde la leí. Creo que muchas veces sabemos que lo bueno que vemos en otras personas es algo que nosotros mismos podríamos tener o hacer porque estamos convencidos de que podemos hacerlo. La envidia es algo así como un enfado hacia nosotros mismos porque vemos que otras personas han hecho lo que nosotros también podemos hacer pero que no hemos hecho.

Para mí, lo positivo de todo esto es que podemos usarlo como señal. Cuando te sientas así, plantéate qué es eso que posiblemente sí puedes hacer y ponte las pilas.

Deja de contarte historias.

Deja de contarte historias: la envidia

por Jesús Rodríguez