Conversaciones difíciles: qué decir

La semana pasada hablábamos de cómo afrontar conversaciones difíciles. Esta semana vamos a seguir con este tema centrándonos en lo que decimos.

¿Qué decir en una conversación difícil?

Nos hemos preparado con antelación, pero ¿qué debemos decir para garantizar que resolvemos el conflicto? A continuación te indico algunas formas de empezar estas conversaciones difíciles:

  • No me siento bien respecto a lo que acaba de pasar y me gustaría que me ayudaras a darle sentido.
  • He estado pensando mucho sobre (la situación) y me gustaría que me contaras tu punto de vista.
  • Creo que podríamos aprender mucho sobre lo que ha pasado. ¿Tienes hoy un hueco para sentarnos a hablarlo?

Una vez iniciada la conversación, debes asegurarte de evitar el uso de palabras y expresiones que hagan que la otra persona reaccione a la defensiva. Recuerda que el objetivo de esta conversación es buscar una solución.

Expresiones orientadas a la solución.

  • «Siento que hay algo que no me cuadra» en vez de: «esto no es justo«.
  • «Creo que tal persona podrá resolverlo mejor» en vez de: «no es problema mío«.
  • «Siento que estoy trabajando más que otros. ¿Cómo lo ves tú?» en vez de: «ella es una vaga«.
  • «Si te he molestado lo siento, no ha sido a propósito» en vez de: «Es lo que hay: así me siento«.
  • «Creo que podemos encontrar otro momento mejor. ¿Para cuándo lo necesitas?» en vez de: «No tengo tiempo«.
  • «No nos va a sobrar tiempo, pero podemos forzar un hueco» en vez de: «¿Por qué no me lo has dicho antes?«.
  • «Creo que podremos ser más efectivos si lo hago con…» en vez de: «No quiero trabajar con él«.
  • «Necesito que me dejes un poco de espacio» en vez de: «Déjame en paz«.

El diálogo comienza de verdad cuando ambas partes empezáis a sentir que la conversación ha bajado de tono y no hay necesidad de estar ya tan a la defensiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conversaciones difíciles: qué decir

por Jesús Rodríguez