Códigos de conducta corporativos: la vuelta a la formación cara a cara

¿Por qué tendemos cada vez más a dar las formaciones de códigos de conducta vía elearning? La formación presencial cara a cara requiere formadores con buenas habilidades y dedicación. Lleva tiempo adquirir buenas habilidades de formador en el aula. El elearning es much más fácil. Lo compras o elaboras y luego puede formar a un número creciente de trabajadores.

Con los recursos que hoy en día se invierten en formar en códigos de conducta corporativos las cosas deberían ir mejor. Las corporaciones deberían ser más íntegras y respetuosas con las reglas y las leyes. Sin embargo, la evidencia sugiere que no es así. Las grandes empresas internacionales siguen acumulando multas y procesos judiciales que contravienen los principios de los códigos de conducta que estas mismas empresas proponen.

La formación en códigos de conducta no está funcionando

No hay que retrotraerse muchos años para enumerar algunos de los ejemplos más sonados: Volkswagen, Enrom, Worldcom, Parmalat, Madoff, Bankia, Gescartera, Afinsa o Fórum Filatélico. Este tipo de empresas casi con toda probabilidad han invertido muchos recursos en divulgar y formar a sus trabajadores en su código de conducta empresarial. Entonces, ¿qué está fallando? ¿Por qué no ha tenido ningún impacto en lograr cambios reales en la forma de hacer negocios de sus trabajadores?

¿Es la formación elearning la solución?

No voy a afirmar que la causa de los escándalos de las empresas mencionadas y de otras parecidas se deba a las carencias en las formaciones sobre los códigos de conducta. Pero sí sospecho que parte del problema puede estar en decantarse por soluciones estandarizadas de elearning.

Las bondades de la formación elearning

Hay razones de peso que sustentan al elearning como una opción seria a la hora de formar en códigos de conducta. Se trata de soluciones que garantizan la fidelidad de la transmisión de hechos e información, es barata, consistente, fácil de registrar y no requiere de un equipo de formadores cualificados.

La respuesta formativa para el cambio de actitudes: clave para la formación en códigos de conducta

El learning tiene muchas ventajas y no discuto su utilidad en muchos entornos y para muchas situaciones. Pero sí mantengo que no es siempre la mejor solución. El elearning no es capaz de dar respuesta a cuestiones complejas de doble sentido, no maneja la resistencia y las críticas de los formandos, no es capaz de explorar escenarios que la audiencia demande que no estén explícitamente programados, no puede dar respuesta a participantes individuales y no puede calibrar el grado de confianza e implicación de los participantes.

En este tipo de formaciones tenemos que enseñar a pensar, replantearnos nuestros propias posturas. De ese modo empezamos a cambiar actitudes y tras ellas el comportamiento. Se requiere de un facilitador experimentado que induzca las situaciones y sea flexible con sus propuestas a lo que la audiencia le está planteando.

Cuando ante una situación se plantean soluciones estandarizadas, ¿qué mensaje estamos dando a los trabajadores? Pues que se trata de algo que hay que hacer porque tenemos que cumplirlo. Hagámoslo cuanto antes para que conste y volvamos a lo importante. Ese es el mensaje. ¿Y nos extraña que las formaciones sobre códigos de conducta no hayan tenido impacto?

Formar versus crear registros digitales

A lo largo de este proceso de formar en códigos de conducta hemos terminado perdiendo la perspectiva. Hemos dejado de atraer a las personas a nuestras organizaciones por nuestra forma de actuar en el mundo. Nos hemos limitado a crear registros digitales de lo buen que hacemos las cosas. Debemos volver a la lógica de crear programas formativos realmente eficaces, cercanos, flexibles, adaptados y generadores de cambios reales en el comportamiento.

Estoy convencido de que la respuesta para el cambio de actitudes es la formación cara a cara. La formación elearning también tiene su hueco en estas formaciones dentro de una solución blended. Debe formar parte de un paquete más amplio de experiencias en el que se incluya una dosis saludable de formación cara a cara.

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Códigos de conducta corporativos: la vuelta a la formación cara a cara

por Jesús Rodríguez